Las puertas automáticas se abren y, antes que cualquier otra cosa, te golpea la humedad de Taiwán. Acabas de aterrizar, todavía con el desfase horario a cuestas, arrastrando una maleta con una rueda que se empeña en no colaborar y sin saber muy bien si el cajero automático aceptará tu tarjeta o si alguien por aquí hablará inglés. Entonces lo ves: un andén limpio y tranquilo, señalización en cuatro idiomas, un tren que llega exactamente a la hora prevista y un reloj digital que marca la cuenta atrás minuto a minuto. Acercas al lector la EasyCard que acabas de comprar y, así de EASY, ya estás rumbo a Taipéi.
Así transcurren, para la mayoría de los viajeros, los primeros quince minutos en Taiwán, y esa primera experiencia marca el tono de todo lo que vendrá después. La red de transporte público de Taiwán no solo es eficiente: es también una primera toma de contacto con la isla, discreta y tranquilizadora, que inspira confianza desde el primer momento. Todo está tan limpio que casi se podría comer en el suelo; los transportes son puntuales al minuto y la sensación de seguridad es tal que tanto quienes viajan solos como los estudiantes internacionales o las mujeres que viajan por negocios pueden tomar el último tren de regreso sin pensárselo dos veces. Para cualquiera que esté pensando en pasar unas vacaciones en Taiwán, estudiar allí durante un semestre o viajar para explorar oportunidades de mercado, ese primer trayecto sin contratiempos importa mucho más de lo que cabría imaginar. Porque transmite un mensaje muy sencillo: aquí, las cosas simplemente funcionan.
La red esencial: 4+1 formas sencillas de moverse por Taiwán
Toda esta teoría se entiende mejor cuando se lleva a la práctica. Así que subamos a bordo y recorramos de principio a fin cuatro de las rutas más emblemáticas de Taiwán para descubrir de primera mano cómo es viajar por ellas y qué se siente al hacerlo.
Tren de alta velocidad: la costa oeste de Taiwán a toda velocidad

El tren de alta velocidad de Taiwán (THSR) ha convertido prácticamente todo el corredor occidental de la isla en un trayecto casi cotidiano. Viajar de Taipéi a Kaohsiung —una distancia que abarca buena parte de Taiwán de norte a sur— lleva apenas 94 minutos, a bordo de trenes tan suaves y estables que puedes trabajar con el portátil sin miedo a derramar el café. Las tarifas son considerablemente más bajas que las de servicios de alta velocidad comparables en Japón o Europa, y las distintas opciones de asiento se adaptan a todo tipo de viajeros: vagones sin asiento reservado para quienes buscan mayor flexibilidad, asientos reservados estándar o clase ejecutiva para quienes prefieren más espacio y tranquilidad. Los billetes pueden comprarse a través de la aplicación oficial, en tiendas de conveniencia o directamente en las taquillas de las estaciones, sin necesidad de planificar con demasiada antelación. Para quienes viajan por negocios, el THSR permite desplazarse a otra ciudad para una reunión y regresar el mismo día. Para los turistas que tienen Taipéi como base, una «escapada relámpago» al sur resulta perfectamente factible. Incluso quienes tengan previsto tomar un vuelo desde Kaohsiung pueden aprovechar para hacer antes una breve visita a la histórica Tainan.
Ferrocarril de Taiwán: viajar más despacio, disfrutar más del paisaje

Si el tren de alta velocidad apuesta por la rapidez, el ferrocarril de Taiwán (TRA) invita a descubrir la isla con mayor profundidad. Sus vías se adentran en pequeños pueblos y rincones escondidos que el tren de alta velocidad nunca alcanza, incluidas estaciones con un auténtico encanto retro, como si hubieran quedado atrapadas en el tiempo. Incorporaciones recientes, como los trenes turísticos Mountain Breeze y Sea Breeze, han convertido el propio trayecto en un destino en sí mismo: combinan rutas panorámicas con paradas acompañadas por guías locales y degustaciones de postres, todo ello a bordo de vagones de vivos colores y decorados con distintas temáticas. Para los desplazamientos cotidianos o de corta distancia, se puede optar por los económicos y frecuentes trenes locales, a los que basta con acceder pasando la tarjeta de transporte por el lector. Para trayectos más largos está el Tze-Chiang Express, para la que conviene reservar con antelación si no quieres quedarte sin asiento. Tanto los aficionados al ferrocarril como quienes simplemente buscan una excursión diferente suelen sentirse atraídos por la línea de Pingxi, en el norte, que enlaza la histórica localidad minera de Pingxi con Houtong, un pueblo famoso por sus gatos. Al igual que en el THSR, los billetes pueden adquirirse a través de la aplicación, en tiendas de conveniencia o en las taquillas de las estaciones.
El metro: moverse por la ciudad sin esfuerzo

En las principales áreas metropolitanas de Taiwán —Taipéi, Taichung, Kaohsiung y Taoyuan—, el MRT (Mass Rapid Transit) se encarga de buena parte de los desplazamientos urbanos, y lo hace con una eficiencia difícil de pasar por alto. Taipéi cuenta con la red más extensa; la línea de Taoyuan conecta directamente el aeropuerto con las ciudades de Taipéi y Nueva Taipéi, mientras que Kaohsiung complementa su metro con una pintoresca línea circular de tren ligero. No está permitido comer ni beber en ninguna de estas redes, una norma que ayuda a mantener los vagones impecables. Y los resultados saltan a la vista: en 2025, la revista británica Time Out situó a Taipéi en el quinto puesto mundial por la calidad de su transporte público, con un 88 % de los residentes encuestados valorándolo positivamente. Además, las distintas líneas del metro de Taipéi registran habitualmente índices de puntualidad superiores al 99 %. Son cifras que no han pasado desapercibidas entre youtubers internacionales y viajeros que regresan a Taiwán, muchos de los cuales destacan su limpieza, puntualidad y facilidad de uso.
Moverse por la red es igual de sencillo: basta con escanear un código QR, utilizar una ficha en los tornos, acercar el teléfono al lector o, simplemente, pasar una EasyCard.
Autobuses urbanos e interurbanos: para los más aventureros

A primera vista, las rutas de autobús de Taiwán pueden resultar algo intimidantes: son densas, se entrecruzan y no son tan intuitivas como un mapa de metro. Pero para quienes estén dispuestos a aventurarse un poco más, la recompensa es poder llegar a calles y barrios a los que no llega ninguna línea ferroviaria. En la mayoría de las paradas, las pantallas digitales muestran en inglés y en tiempo real los minutos que faltan para la llegada del próximo autobús, una comodidad que dista mucho de ser habitual en otras partes del mundo. ¿No llevas monedas? No hay problema: los lectores aceptan la EasyCard, así que no hace falta llevar el importe exacto. Solo recuerda pasar la tarjeta tanto al subir como al bajar y ten en cuenta que algunos autobuses interurbanos no admiten pasajeros de pie una vez ocupados todos los asientos; a veces toca armarse de paciencia y esperar al siguiente. Y si en algún momento no sabes qué hacer, no dudes en preguntar: los taiwaneses se han ganado a pulso su fama de estar siempre dispuestos a echar una mano.
YouBike: un extra a golpe de pedal

Como broche final de la red está YouBike, el sistema de bicicletas compartidas de Taiwán, con bicicletas equipadas con cuadros fabricados por Giant, todo un referente del ciclismo de la isla. Sus estaciones se concentran cerca de las salidas del metro y las paradas de autobús —especialmente en Taipéi—, y varias ciudades ofrecen los primeros 30 minutos gratis, además de descuentos por transbordo al combinar YouBike con trayectos en tren o autobús. Todo ello lo convierte en una de las formas más saludables y económicas de recorrer un barrio y descubrirlo de cerca. Los residentes de larga duración, estudiantes y profesionales que dispongan de un número de teléfono local y pasaporte pueden registrarse a través de la aplicación oficial o del sitio web. Los visitantes de corta estancia, en cambio, pueden utilizar directamente la opción de viaje único de la aplicación: basta con vincular una dirección de correo electrónico y una tarjeta de crédito —con una retención temporal de unos 3.000 dólares taiwaneses (aproximadamente 100 dólares estadounidenses)— para desbloquear una bicicleta al instante.
Una tarjeta, una aplicación y toda la isla por descubrir

El héroe anónimo que mantiene conectado todo este sistema es la EasyCard: una sola tarjeta que sirve para viajar en metro, autobuses, numerosos servicios interurbanos, determinados trenes de la TRA y YouBike, y que además funciona como monedero electrónico en tiendas de conveniencia y en innumerables comercios de toda la isla. ¿Has perdido la cartera o te has quedado sin batería en el móvil? Llevar una EasyCard en el bolsillo puede salvarte el día. Además, tanto el metro de Taipéi como el de Kaohsiung permiten ya acceder directamente acercando el teléfono al lector.
Para quienes tengan previsto quedarse más tiempo en Taiwán, también conviene conocer el abono mensual TPASS. Con precios que oscilan entre unos 699 y 2.300 dólares taiwaneses (aproximadamente entre 23 y 76 dólares estadounidenses), según la región, permite realizar viajes ilimitados en trenes de la TRA, metro, autobuses, servicios interurbanos y YouBike dentro de la zona elegida; algunas modalidades incluyen incluso los ferris. Es una opción muy popular entre estudiantes y profesionales que residen en Taiwán, y merece la pena tenerla en cuenta para estancias prolongadas.
Rutas probadas sobre el terreno: tres destinos imprescindibles, sin necesidad de coche
Rumbo al norte: entre los callejones de Jiufen iluminados por farolillos

Desde la estación central de Taipéi, toma un tren de la TRA en dirección noreste y contempla cómo la ciudad va quedando atrás para dar paso a verdes laderas. Al llegar a la estación de Ruifang, cambia al autobús 965 o 788, que asciende por la sinuosa carretera de montaña. Bájate junto a la entrada de la calle antigua de Jiufen, donde los farolillos rojos iluminan puestos humeantes de taro balls, las populares bolitas de taro de Jiufen. Con una sola EasyCard puedes hacer todo el recorrido: del tren al autobús y, de ahí, directamente a los callejones empedrados de Jiufen.
Rumbo al sur: playas y sol en Kenting

Toma el tren de alta velocidad rumbo al sur y, en apenas 94 minutos, el perfil urbano de Taipéi queda atrás para dar paso a la soleada estación de Zuoying. Por la ventanilla, el paisaje va cambiando: de los rascacielos a los campos de cultivo y, después, a la bruma de la costa. Desde Zuoying, sube al Kenting Express para recorrer el último tramo hacia el sur de la península, mientras las aguas turquesas aparecen fugazmente entre el paisaje. El autobús te deja directamente en la calle principal junto a las playas de Kenting: sin coche, sin trámites de alquiler; solo medio día separa la capital de la costa.
Al son de Kaohsiung: arte y encanto junto al puerto

Desde el Aeropuerto Internacional de Kaohsiung, toma directamente la línea roja del metro y déjate llevar por el ritmo más cálido y pausado del sur. Haz transbordo a la línea naranja en Formosa Boulevard, donde merece la pena levantar la vista para contemplar la espectacular «Cúpula de Luz», formada por miles de paneles de vidrio de colores. Bájate en Yanchengpu y, tras apenas cinco minutos a pie, llegarás a Pier-2, con sus antiguos almacenes reconvertidos en espacios artísticos y sus obras al aire libre. ¿Prefieres disfrutar también de las vistas durante el trayecto? Continúa hasta Sizihwan y completa el recorrido en el tren ligero junto al puerto, siguiendo la línea del agua bajo el cielo abierto.
Taiwán: llegar es fácil, moverse también
Un desfiladero esculpido a lo largo de milenios, un tramo de costa tropical, un antiguo distrito de almacenes que hoy rebosa de startups y comida callejera… Taiwán tiene muchísimo que ofrecer, y para descubrirlo no hace falta alquilar un coche, tener un permiso de conducir local ni siquiera planificar demasiado por adelantado. Basta con llevar el móvil cargado, una tarjeta en la cartera y ganas de dejarse guiar por las señales. Y eso es precisamente lo que hace de Taiwán algo más que un lugar que simplemente visitas: es una isla por la que realmente puedes moverte a tu manera, con facilidad, con seguridad y a tu propio ritmo. Tanto si vienes para una semana como para pasar un semestre o para comenzar algo que quizá dure mucho más.


